(Forumlibertas , 6 de junio de 2008)
"Tratar el cáncer avanzado prolonga la vida y no se cubre", le dijo el Estado a Barbara Wagner, con cáncer de pulmón.
Lo explica el diario
The Register Guard,
de Oregón y lo ha recogido LifeSite.net. Bárbara Wagner, enferma de
cáncer de pulmón de 64 años, recibió una misiva de la aseguradora que
maneja el Plan de Salud de Oregón en Lane County, en la que le decía
"el tratamiento del cáncer avanzando no busca prolongar la vida, o
cambiar el curso de esta enfermedad, y no es un beneficio cubierto por
el Plan de Salud de Oregón".
La
aseguradora especificaba otro servicio que sí está financiado: el
suicidio asistido o eutanasia, legal en Oregón desde hace 11 años.
"Decirle
a alguien: pagamos por tu muerte, pero no pagamos para que vivas, es
cruel. Me molesté ¿Quiénes se creen que son?", comenta enfadada Barbara
Wagner, fumadora empedernida durante años hasta que se le diagnosticó
el cáncer de pulmón en 2006.
Tratada
con quimioterapia y radiación, su cáncer ha remitido bastante y
requiere ahora de una medicina llamada Tarceva que no cubre el plan de
salud de Oregon. El oncólogo de Barbara Wagner habló con Genentech, la
empresa que comercializa el fármaco en EEUU, la cual decidió aportar la
medicina gratuitamente durante un año, al término del cual podrá
solicitarla nuevamente. [Las medicinas para combatir el cáncer durante
un mes, explica The Register Guard, cuestan entre tres mil y 6 mil.
Tarceva cuesta 4 mil dólares para un mes de tratamiento.]
El Estado eutanásico no cuida a los enfermos de cáncer
El
estado eutanásico no ofrecía nada mejor que financiar un suicidio
asistido. Como recoge Kenneth R. Stevens Jr. (Presidente de la
Fundación Physicians for Compassionate Care Education; en Diario
Médico, 19-11-2007) la asistencia médica gratuita en Oregón cubre el
coste del suicidio asistido, pero no el coste de un tratamiento médico
curativo o local para pacientes con cáncer, incluso aunque determinados
tratamientos puedan prolongar su vida.
En
2003 la asistencia médica gratuita dejó de pagarles los medicamentos a
10.000 ciudadanos bajo el umbral de la pobreza en todo el Estado; entre
estos pacientes se incluían portadores del virus del VIH, gente a la
espera de trasplantes de médula ósea o con necesidades de atención
psiquiátrica. En 2004 y durante la primera mitad de 2005, a 75.000
ciudadanos más se les recortaron determinados servicios sanitarios para
poder mantener equilibrado el presupuesto estatal.
Oregón: suspenso en cuidados paliativos
La
organización nacional Last Acts publicó un informe en noviembre de 2002
sobre los cuidados paliativos en varios Estados y a Oregón se le
otorgaba un deficiente en centros geriátricos y un insuficiente en
programas de cuidados paliativos.
Después
de los primeros cuatro años de aplicación de la ley, la Facultad de
Medicina de la Universidad de Oregón publicó otro informe en el que se
demostraba que los pacientes morían con el doble de dolores agudos o
moderados que antes de la entrada en vigor de la norma.
Un
informe publicado en The American Journal of Psychiatry en 2005
relataba el caso de un paciente con cáncer de pulmón y aquejado de
depresión que había sido ingresado en una unidad psiquiátrica de un
hospital. Cuando se le dio el alta, uno de los médicos de cuidados
paliativos recomendó que se le proporcionase un asistente para su
acompañamiento en casa; sin embargo, esta recomendación servía más bien
de poco, ya que al paciente se le había prescrito una medicación para
ayudarle a terminar con su vida en su propia casa. Su médico no hizo
nada por su dolor ni por sus necesidades paliativas, pero sí se ofreció
a sentarse a su lado mientras tomaba la sobredosis prescrita.
Nadie protege a los depresivos ni suicidas
No
hay ninguna protección para los enfermos psiquiátricos ni para los que
sufren depresiones. De hecho, en los últimos años, sólo el 5 por ciento
de los fallecidos han tenido acceso a una consulta de salud mental. En
2006 sólo dos de los 46 pacientes que murieron bajo esta fórmula fueron
remitidos a una de estas consultas para su evaluación psiquiátrica, y
eso incluso sabiendo que la depresión es la causa más común de las
tendencias suicidas.
Muchos
médicos prescriben medicamentos mortales a sus pacientes sin
preocuparse por ellos. Peter Rasmussen, por ejemplo, admitió que al 75
por ciento de los pacientes que acuden a él para acogerse al suicidio
asistido no les ha visto antes.
Los Estados vecinos no lo imitan
De
acuerdo con su ubicación geográfica, Oregón parece una anomalía aislada
en la legalización del suicidio asistido. Los referendos sobre leyes
similares que se han llevado a cabo en Alaska, Arizona, California,
Hawai, Maine, Michigan, Washington y Wisconsin no han salido adelante.
La llamada "
Ley de Muerte Digna de Oregón"
fue aprobada por los votantes del Estado en 1994, no se hizo operativa
hasta noviembre de 1997. Los primeros suicidios asistidos legalmente
comenzaron a principios de 1998. Según el Departamento de Servicios
Humanos de Oregón, que supervisa el cumplimiento de la ley, entre 1998
y 2006 se han provocado 292 eliminaciones "voluntarias" de enfermos.
En
los cuatro primeros años, de 1998 a 2001, hubo unas 23 eutanasias al
año. En los cinco años siguientes, hasta 2006, eran ya unas 40 al año.
En 2006 se produjeron 46 muertes y un total de 40 médicos prescribieron
65 dosis mortales de diversos medicamentos.