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Como una guitarra con las cuerdas rotas PDF Imprimir E-mail
(La Razón, 26 de abril de 2011). No creo que María Teresa, madre de Francesco, dudase sobre el alma de su hijo, al que cuida tras dos años de estado vegetativo persistente.

Tomó entonces su pregunta a Benedicto XVI, la segunda que vuelve a tratar el escándalo del sufrimiento de los inocentes, como un testimonio. Benedicto XVI ha seleccionado la pregunta sobre el supuesto de sufrimiento sin sentido que mas escandaliza al contemporáneo. Las personas en estado vegetativo permanente (EPV), quienes tras el caso Englaro se ven sometidas a la peculiar moralización inversa contemporánea. Lo moral sería dejarlos morir.

Por ello Benedicto XVI conforta a María Teresa con algo que ella sabe, la percepción por parte del alma de la persona sufriente del calor que le da su madre. Aunque parezca que no pueda percibir ese esfuerzo y ese amor. Y al mismo tiempo, frente a la inversión de los valores que convierte el abandono en humanidad y el cuidado en inmoralidad, Benedicto dice que el comportamiento de María Teresa es un ejemplo, un don para la humanidad.

No es sólo el cristiano quien se ve llamado a la defensa de la vida en sus fases más desfallecientes, ni siquiera son sólo cristianos quienes dan el mayor ejemplo del cuidado. Donde el hombre reencuentra las viejas virtudes de piedad, de cuidado, de afecto familiar, se produce el ejemplo. Pero quizás no se entiende la capacidad de tantos para dar respuesta a esa obligación amorosa sin la propia ayuda divina, a la que Benedicto se refirió, al menos, en sus tres primeras respuestas.

José Miguel SERRANO es profesor de Filosofía del Derecho

 
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