(La Razón, 21 de febrero de 2005). Carta al director enviada por Francisco Seva Herrera, enfermo de ELA (Esclerosis lateral amiotrófica). Elegida Carta de la semana por La Gaceta de los Negocios (24 de febrero de 2005).

Desde hace aproximadamente nueve meses padezco ELA (esclerosis lateral amiotrófica), enfermedad invalidante, progresiva e incurable, que me impide andar, hablar y mover todo mi cuerpo con normalidad, y que si Dios no dispone otra cosa terminará dejándome paralítico en su totalidad, hasta la muerte en un período de varios años. No sé si serán 3, 5, 10 o15, pero deseo expresar que estoy a favor de la vida en todas sus facetas, y estoy dispuesto a navegar «mar adentro» con mi enfermedad el tiempo que haga falta, llevando mi nave hasta su destino final, ayudada por el viento de la gracia de Dios e impulsada por el motor del cariño de la gente que me rodea, que es mucho y muy bueno.
   No he visto la famosa película, que seguramente tendrá mucho valor artístico: interpretación, maquillaje, etcétera; pero que pregona una cultura «de la muerte», la desesperanza y el abandono. Frente a eso, los que estamos en una situación parecida decimos que sí a la vida, al amor, a la providencia divina. Que la vida siempre merece la pena vivirla, porque es un don de Dios, aunque no se puedan hacer cosas «normales», o tener cosas materiales, pues lo que caracteriza a la persona humana no es su capacidad de movimiento (también la tienen los animales), ni su afán por poseer cosas, sino su capacidad mental y espiritual, como demuestra día a día el Santo Padre Juan Pablo II, con su ejemplo y su coraje en defensa de la verdad, y la doctrina de la Iglesia.