Imprimir
(La Razón, 29 de marzo de 2005) Carta al Director de Ana Aguilar (Huelva) sobre Terri Schiavo. La mujer con daños cerebrales, Terri Schiavo, condenada a morir por un juez convertido en verdugo, hará que de forma increíble una enferma, en vez de ser protegida legislativamente, muera de inanición. Se erradica la pena de muerte en gran parte del mundo, pero con decisiones así, como con el aborto, probado crimen contra un ser humano indefenso, al igual que en el futuro previsible con la eutanasia, donde «se mata por misericordia», la cultura de la muerte se impone.
   Dejar en adopción anónimamente y ayudar económicamente a la futura madre es la respuesta contra el aborto. Más unidades médicas contra el dolor, cuidados paliativos pero sin encarnizamiento terapéutico es la solución ética a la eutanasia. Nadie puede ser juez ni parte ante la vida que empieza o acaba. La vida de las personas es lo primero. Otros derroteros no son humanos.