Portada Aspectos Médicos Cuidados paliativos y sedación terminal ?El acceso a los cuidados paliativos es un derecho,por tanto no se pueden negar?
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?El acceso a los cuidados paliativos es un derecho,por tanto no se pueden negar? PDF Imprimir E-mail

(Expansión, 31 de marzo de 2005). XAVIER GÓMEZ BATISTE, PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE LA ESPECIALIDAD.

El Plan Nacional de Cuidados Paliativos se aprobó en el año 2000 pero su desarrollo es lento, hasta el punto de que sólo el 25% de la población tiene acceso a recibir este tipo de cuidados, que se han reconocido como un derecho.

Nadie duda en la necesidad de aplicar a un enfermo todos los recursos necesarios para aliviar su afección. Los tratamientos para buena parte de las patologías están protocolarizados, y en un sistema sanitario público como el español, cualquier ciudadano tiene derecho a todas las medidas terapéuticas que necesite durante su proceso.

Sin embargo, cuando no existen posibilidades de curación y el final de la vida está próximo, los recursos comienzan a limitarse y en muchos casos a ser inaccesibles. El paciente y su familia experimentan un sentimiento de abandono y muchas veces no saben cómo enfrentarse a la etapa final. Con el propósito de aliviar este sufrimiento surgió en Reino Unido, en la década de 1960, el concepto de cuidados paliativos, cuya primera unidad en España, la del Hospital Marqués de Valdecilla, de Santander, se remonta a mediados de 1980, a la que fueron siguiendo otras.

Casi dos décadas después, apenas 177 hospitales, de los 783 de los que dispone el Sistema Nacional de Salud cuenta con una Unidad de Cuidados Paliativos, y sólo la cuarta parte de la población tiene acceso a este tipo de atención, a pesar de que en 2000 se aprobó el Plan Nacional de Cuidados Paliativos. ?Es inaceptable retrasar el desarrollo del Plan. Estamos ante un problema ético: si no lo resolvemos, el futuro estará jalonado de sucesos, mala práctica y sufrimiento evitable?, subraya Xavier Gómez Batiste, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal), y añade que ?el acceso a los cuidados paliativos se ha reconocido como un derecho, por tanto, no se pueden negar ni son una gracia que se concede?.

Además, Gómez Batiste desmonta la hipótesis de que supongan un incremento del gasto sanitario: ?En Cataluña hemos demostrado que con una inversión del 0,4% del presupuesto sanitario resolvemos el 70% de la atención paliativa. Nuestros servicios domiciliarios ahorran al sistema mil euros por paciente y mes en comparación con el coste del paciente ingresado. Por tanto, las autonomías con más problemas presupuestarios deberían implantar los cuidados paliativos, porque se reducirían las consultas en los servicios de urgencias hospitalarias?.
De hecho, según el presidente de la Secpal, en las zonas donde no existe medicina paliativa, el 65% de los pacientes con cáncer acude a urgencias en el último mes de su vida, cifra que desciende hasta el 20% donde existe infraestructura de paliativos. José Luis Casado, portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias (Semes) asegura que ?en todos los servicios de urgencias tenemos un alto porcentaje de mortalidad debido a que no hay cultura de morir en casa, y las familias, ante la angustia que les provoca la agonía, nos traen a los pacientes, porque somos servicios accesibles y les ofrecemos cierta tranquilidad?.

Evitar malos entendidos
Marcos Gómez Sancho, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Negrín, de Las Palmas de Gran Canaria, añade que ?la claudicación emocional de las familias es uno de los motivos más importantes de ingresos en urgencias de pacientes en fase terminal?. Llegado este punto, el médico de urgencias puede sentir el deber de aliviar el sufrimiento del paciente adoptando decisiones que pueden inducir a malos entendidos. ?El tránsito a la muerte es complicado y difícil, por ello hay que intentar facilitarlo, pero los servicios de urgencias no reúnen las condiciones adecuadas, ya que las salas están masificadas y no hay habitaciones para el duelo?, reconoce José Luis Casado.

Pero si el enfermo y la familia se han preparado con antelación a través de los cuidados paliativos, y han acordado con el equipo médico cómo va a ser la atención final, en la intimidad del hogar o en una habitación de una unidad específica, la posibilidad de malos entendidos disminuye extraordinariamente, afirman los especialistas.

Un aspecto en el que insisten es que no hay que confundir eutanasia con la sedación terminal a la que es preciso recurrir en algunos casos en cuidados paliativos, porque la intención que se persigue es diferente, matiza el presidente de la Secpal, para quien lo sucedido en el Hospital de Leganés ha reabierto el debate en torno a la sedación y la eutanasia.

 
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