Portada Aspectos Médicos Cuidados paliativos y sedación terminal «Sin un sistema de paliativos, pasan cosas como las de Leganés»
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«Sin un sistema de paliativos, pasan cosas como las de Leganés» PDF Imprimir E-mail

(La Razón, 7 de abril de 2005). Xavier Gómez Batiste, presidente de la sociedad Española de cuidados paliativos.

El progresivo envejecimiento de la población, junto con el aumento gradual de la prevalencia de algunas enfermedades crónicas, está cambiando en las últimas décadas el mapa de la sanidad de los países desarrollados, en general, y de España, en particular. A pesar de los avances conseguidos en los tratamientos del cáncer, por ejemplo, son miles los enfermos que mueren a causa de esta dolencia y otras enfermedades crónicas. En España se producen unos 80.000 muertes anuales por cáncer, y esta enfermedad supone al 25 por ciento de todos los fallecimientos en España.

Como consecuencia, el número de enfermos en fase avanzada o terminal que tiene que atender la sanidad española es cada vez mayor. Estos pacientes presentan una sintomatología y unas características muy particulares, pero existen profesionales especialmente preparados para atenderlos. «Los servicios de cuidados paliativos son los que se dedican, exclusivamente, a la atención de enfermos terminales y avanzados, son expertos en el control de sus síntomas y en el apoyo emocional al paciente y a su familia», explica Xavier Gómez Batiste, oncólogo y presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal).

Enfermedad progresiva e incurable
Una de las características de los enfermos terminales es que su esperanza de vida no va más allá de los seis meses. Estos pacientes, que «padecen una enfermedad progresiva, incurable, sin posibilidades razonables de respuesta a un tratamiento», con síntomas intensos, multifactoriales y con un gran impacto emocional relacionado con la presencia -explícita o no- de la muerte, requieren unos cuidados especiales que en España no están disponibles para la mayoría de ellos. «Hace años que existe un Plan Nacional de Cuidados Paliativos -explica el presidente de la Secpal- pero su implantación por parte de las comunidades autónomas ha sido muy irregular». Del mapa elaborado por la Secpal en 2002 se deduce que el 40 por ciento de los recursos totales está en Cataluña.

En nuestro país existen aproximadamente «350 equipos de cuidados paliativos, la mitad de ellos domiciliarios y el resto, hospitalarios. Esto quiere decir que la cobertura global en España es del 25 por ciento, pero los recursos están muy desequilibrados», denuncia Gómez Batiste, que añade: «Si no hay un sistema de paliativos, los enfermos terminales son atendidos donde se puede y pasan cosas como lo que ha sucedido en Leganés», añade el oncólogo, que insiste: «Donde no hay sistema de paliativos un 65 por ciento de los enfermos de cáncer acude a Urgencias en su último mes de vida».
   
Mucho más que sedación
Los equipos de cuidados paliativos hacen frente a una gran cantidad de problemas que se plantean no sólo en el propio enfermo, sino también en su familia. La debilidad, la depresión, la anorexia... son algunos de los síntomas que presentan estos pacientes, además del dolor, que se puede controlar con medicación. Pero cuando el sufrimiento se hace intolerable, se acude a la sedación, «que no es patrimonio exclusivo de los equipos de paliativos -también se seda a un paciente al que hay que reducir una fractura- y que éstos utilizan en un porcentaje de casos que oscila entre el 20 y el 40 por ciento», explica el presidente de Secpal.

La sedación es, seguramente, la terapia más conocida de las utilizadas en cuidados paliativos, pero éstos abarcan muchas otras áreas y llegan, incluso, más allá de la muerte del paciente, al ayudar a superar el proceso de duelo de los familiares.

«La sedación es la disminución de la consciencia con fármacos y tiene como objetivo reducir el sufrimiento inapropiado debido a síntomas que llamamos refractarios al tratamiento convencional -explica Gómez Batiste- y se realiza de forma gradual». El enorme ahogo que suele acompañar los últimos días es, según el oncólogo, muy difícil de llevar por parte del enfermo, ya que no le deja dormir, por ejemplo. En ese caso se le proporcionan, en un primer momento, dosis de sedantes que le permitan conciliar el sueño; cuando eso no sea suficiente «se le seda un poco más... pero el objetivo nunca es acortar la vida, aunque puede reducirla, ya que baja las funciones vitales», asegura Gómez Batiste, que añade: «Si la sedación puede acortar la vida unas horas pero cumple su objetivo, eso se llama doble efecto y hasta Pío XII lo aceptó. Es buena praxis».

Pero cuando este proceso se lleva a cabo en un servicio de Urgencias, «es difícil hacerlo con la misma meticulosidad que lo hace un equipo de paliativos, pues no conocen al enfermo ni a la familia, desconocen el proceso de la enfermedad...», explica Gómez Batiste. No obstante, «cuando, hace 30 años, no había unidades de coronarias, los pacientes con infarto acudían a Urgencias y allí los atendían. No se obtenían los mismos resultados que ahora, pero se hacía lo que se podía. ¿Qué pasaría hoy si murieran tres personas porque en un hospital no hay unidad de enfermedades coronarias? Se organizaría una buena, y con razón. Bien, pues ¿por qué no hay unidades de cuidados paliativos en muchos hospitales?», se pregunta el oncólogo. Después de 15 años de funcionamiento de las unidades de paliativos en Cataluña, por ejemplo, ya hay evidencias de que estos enfermos terminales están mejor atendidos, tienen menos dolor, menos disnea... y la familia expresa mucha más satisfacción, según indica este experto.
   
Más barato
Pero además «ahorran recursos, porque los enfermos que atiende un equipo domiciliario de cuidados paliativos ingresan menos en los hospitales y acuden menos a urgencias. Es un sistema eficiente, libera recursos... eso está demostrado en España y, además, cuesta un 40 por ciento menos que una cama de agudos», argumenta el presidente de la Secpal. «Los paliativos suponen sólo un 0,4 por ciento del presupuesto de Sanidad, pero son responsables del 80 por ciento de la dignidad de un sistema sanitario. Los indicadores de esa dignidad son la existencia de estas unidades, de un comité de ética, de un sistema de dependencia, el modo en que atienden a las personas mayores... Eso es la dignidad de un país. Lo demás son datos», añade.

Xavier Gómez Batiste es oncólogo y se dedica a los cuidados paliativos desde hace 20 años. «Lo hice por vocación, porque me encanta hacerlo», dice. Y asegura que esta labor le aporta muchos valores porque, «con un equipo competente y una estructura apropiada, atender a enfermos terminales y a sus familiares es todo un privilegio». No obstante, reconoce que la tarea no es fácil y requiere vocación y competencia. «Pero lo que resulta más grato es la satisfacción que expresan los enfermos y sus familiares por ser atendidos, que es enorme», añade.

Sobre la necesidad de tener el consentimiento informado del enfermo o la familia para recurrir a la sedación, el presidente de la Secpal dice que desde la Sociedad aconsejan que se obtenga, pero «es cruel despertar a un enfermo y decirle que el ministerio quiere que firme un papel porque se va a morir en pocas horas y vas a sedarle. Eso es mala praxis. Lo importante es seguir un protocolo y registrar en la historia clínica el proceso de manera que, si un juez lo mira, verá que la sedación ha sido gradual, se han tomado las decisiones adecuadas... y no habrá problema. Eso es un proceso de sedación correcto, es legal, es buena praxis y es recomendable».

 
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