Portada Aspectos Médicos Cuidados paliativos y sedación terminal «No queremos que nos den el poder de matar»
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«No queremos que nos den el poder de matar» PDF Imprimir E-mail

(Alfa y Omega, 11 de noviembre de 2004). Ofrecemos el testimonio de la doctora Vilches, Responsable de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Rafael de Madrid, en la presentación de la iniciativa Toda una vida... para ser vivida.

«No queremos que nos den el poder de matar»
 
A estas alturas, no sé si la gente conoce lo que significan los cuidados paliativos. Este tipo de cuidados están diseñados para dar bienestar, confort y apoyo a enfermos con cáncer, u otras enfermedades crónicas incurables, que están próximos a la muerte. Nosotros intentamos que tengan una muerte digna, pero esta muerte de la que hablo no es la muerte digna que se consigue cuando otros nos dan muerte. ¿Cómo podemos entender muerte digna, y cómo nos lo piden los enfermos? Una muerte digna es una muerte sin dolor, en la que el enfermo puede hablar con sus médicos de una manera abierta, expresándoles lo que le agradaría que se hiciera, qué tratamiento le gustaría iniciar, cuáles les resultarían inadecuados dada su situación; hablamos de una muerte sin encarnizamiento terapéutico, es decir, que no prolongue sin sentido la vida del paciente, una muerte en la que el enfermo esté acompañado por la familia sabiendo, además, que vamos a intentar aliviar el sufrimiento de ésta. Éste es el concepto de muerte digna que entendemos nosotros.
Los médicos no queremos que nos den ese poder de matar a otro ser humano; sí, por el contrario, tenemos que conseguir aliviar el sufrimiento del enfermo y potenciar el desarrollo de los cuidados paliativos. En nuestra unidad, hemos atendido a más de 3.500 pacientes con cáncer avanzado, y la petición de eutanasia la tuvimos en tres ocasiones, por motivos claros: un cuadro depresivo que fue subsanado; un dolor mal controlado (una persona tres meses con dolor crónico intenso quiere morirse) y cuando se le ofreció a esta persona un tratamiento adecuado, cambió de idea; y otro caso de un enfermo con problemática social grave.
La sociedad tiene que invertir en estas personas. Los cuidados paliativos tienen un coste, pero es más barato acabar con los enfermos, con los ancianos, con los demenciados... Tenemos el caso de Holanda: el informe reciente sobre los años en los que la eutanasia lleva legalizada, pone en la palestra casos de pacientes que no tenían cáncer, que no eran terminales, eutanasias sin consentimiento del paciente, eutanasias solicitadas por gente deprimida... La legalización de la eutanasia nos puede llevar a eliminar de la sociedad lo que es feo, a todo aquello que no consideramos de calidad.
Yolanda Vilches

 
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