(La Razón, 8 de mayo de 2006).

El pentapléjico Jorge León había pedido a gritos en la red que las manos de una persona a la que no conocía fueran por un segundo las suyas, los miembros inertes que no le servían para poner fin a su vida. Este nuevo Ramón Sampedro, cuyo cuerpo sin vida fue hallado el pasado jueves en Valladolid, finalmente logró su objetivo. Su muerte también ha devuelto al primer plano de la actualidad la palabra «eutanasia». El pintor Carlos León Escudero, de 58 años, hermano y único familiar del lesionado medular , afirmó ayer en Segovia que «la muerte de Jorge puede ser muy útil en el debate sobre la eutanasia». Carlos León, un artista plástico del expresionismo abstracto, que residió varios años en Nueva York y expone su obra en numerosas galerías y museos, ha sido el encargado de cumplir el deseo de su hermano, expresado ante notario, de que se incinerara su cadáver sin guardar las cenizas.

En declaraciones a Efe, Carlos León sostuvo que esta muerte plantea también un asunto «muy grave» y es la situación en la que se encuentran las personas que optan por una muerte digna y pueden pedir ayuda para conseguirlo, como él lo hizo a través de internet, o que no tienen medios para hacerlo. Para León, la muerte de Jorge, una persona que, según dijo, en lo político se mantuvo próximo a la izquierda, «será menos inútil si contribuye a ayudar a las personas que están en su misma situación».

Pendientes de la autopsia. El cadáver de Jorge León Escudero, de 53 años, fue encontrado sin signos de violencia y desconectado del respirador automático en su domicilio, situado en el número 7 de la calle General Almirante, de Valladolid. Tenía cerca un vaso y, a la espera de los resultados de la autopsia, su hermano aseguró que no sabe si contenía algún producto que le causó la muerte o que le provocara una cierta sedación para que quien le ayudó procediera a la desconexión, como había pedido.

Su hermano relató que Jorge «llevaba años reflexionando sobre el tema de la eutanasia, escribía muy bien, de hecho mandó una carta muy bien planteada sobre este tema, que recogió un diario de tirada nacional, y creo que es patente que hay necesidad de cambio de legislación en la materia».

Carlos León quiso «dar las gracias a quienes han colaborado» a que su hermano cumpliera su deseo porque, a su juicio, «se han jugado algo para ayudar a que una persona deje de sufrir y tenga una muerte decente». Asimismo, este artista, que reside en Segovia, se preguntó «si era vida la que llevaba mi hermano, que no podía realizar ningún movimiento y era trasladado de la cama a un sillón en una pequeña grúa, sin intimidad. Una reducción de la vida que la convertía en una no vida».

Jorge León, según recuerda su hermano, «se rompió el cuello en un accidente doméstico, mientras hacía gimnasia en una barra fija a dos metros del suelo. Cuando estaba charlando con su novia, se escurrió y cayó mal. Era espeleólogo y muy deportista». Quedó pentapléjico aunque le habían adaptado un ordenador que se podía manejar con la cabeza y podía escribir.

Jorge, que también era ayudante técnico sanitario (ATS), se dedicaba en ocasiones al arte. Su hermano subraya que «ha muerto uno de los mejores artistas de Segovia», a la vez que recuerda que presentó su obra en la última bienal de arte organizada por la ONCE en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Jorge dibujaba con el ordenador y Carlos lo pasaba a otro formato, incluso le había vendido piezas, explica, a la vez que considera que el trabajo escultórico de su hermano «era muy racional, en la línea de Pablo Palazuelo».

Pese a que se encontraba ingresado en el Centro de Parapléjicos de Toledo, su novia quiso casarse, «viviendo pegada a él, hasta la separación, porque creo que mi hermano quiso echarla de su lado para que pudiera vivir», aseguró.

Tras optar por ser cuidado por profesionales, en los últimos años, Jorge conoció a Ana, una cuidadora, «a la que le unían lazos de afecto y complicidad y era como un ángel guardián», pero Carlos León subrayó que «tanto a ella como a mí nos ha tenido al margen de esta operación». Incluso, según su hermano, se da la paradoja de que le estaban buscando una residencia «y, mientras, él estaba preparando su marcha».

Pseudónimo en la Red. De sobra eran conocidas las ganas de Jorge de abandonar la vida. La Asociación de Lesionados Medulares (Aspaym) de Castilla y León tenía constancia de las peticiones del pentapléjico, pero no medió para no interferir en su intimidad, según aseguró el presidente de la entidad, Francisco Sardón. «Tenemos constancia, por algunos compañeros suyos que se comunicaban con él a través de chats e internet, de que buscaba alguien que le ayudara a morir», explicó a Ep.

El fallecido llevaba tiempo pidiendo ayuda a través de la Red bajo el seudónimo de Lucas S. Sardón explicó que un hermano del fallecido había acudido para conocer las instalaciones de una residencia que la organización tiene previsto inaugurar este año para trasladar allí a su familiar por expreso deseo de éste.

El responsable de Aspaym relató que el fallecido era socio de esta asociación y que aunque no tenía «una vinculación directa diaria» con ella sí conocían sus inquietudes artísticas y sus problemas. Manifestó además que en el momento de la visita del hermano, hace un mes, éste explicó que Jorge pasaba por un momento de bajón emocional, algo que «no es raro en personas con discapacidades tan severas, que no tienen una relación social fluida».

«Lo único que podemos hacer es, desde nuestras actividades, apoyar a las personas que sí tienen ganas de vivir para que puedan hacerlo dignamente y si tienen un bajón psicológico, ayudarlos», explicó Sardón, quien añadió que desde la asociación no se posicionan sobre la cuestión de la eutanasia activa, pero sí «a favor de una vida digna».