Sr. Director:

Cada vez que tenemos la desgracia de oír que alguien ha muerto supuestamente con la colaboración de otro ser humano, ¿por qué salen voces clamando la eutanasia como única solución al sufrimiento humano?. Sería ilógico que ante la noticia de un nuevo suicidio, se permitiera empujar al vacío a cualquier persona que no encontrase sentido a su vida. El caso dramático de una nueva muerte provocada, debe cuestionarnos qué más podíamos haber hecho por esa persona que se encontraba tan mal y no eliminar su existencia como único remedio.

Se aboga en defensa de la eutanasia, que están aumentando estas situaciones, pero ¿es el nº de casos el que justifica nuestras acciones?. Hay otras realidades, que también están siendo incrementadas. Por ejemplo el nº de maltratos y asesinatos a mujeres y niños. ¿Es que debemos permitírselo para que no lo hagan desde la clandestinidad? Y ante el nº de asaltos con víctimas. ¿Se deben legalizar los atracos abiertamente, y así no lesionar a nadie?

Entre los animales, aquellos que están tarados, heridos, etc son abandonados o despedazados por sus congéneres. ¿Vamos a masacrar a los más indefensos porque en un momento determinado no encuentran sentido a vivir?. Un Estado de Derecho debe defender a los más débiles.

Los que trabajamos atendiendo a estas personas, nos enfrentamos diariamente con estas cuestiones. No vemos "teorías", sino enfermos "reales" que sufren y a los que acompañamos en la búsqueda de un sentido, cuidándoles con la mayor profesionalidad posible.

Atentamente,
Encarnación Pérez Bret

Carta al director de El País, 10 de mayo de 2006)