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El Colegio de Médicos de Madrid confirma las sedaciones irregulares en Leganés PDF Imprimir E-mail

En el Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid) se practicaron sedaciones «contraindicadas», utilizando dosis «injustificadamente altas» y en combinaciones «potencialmente peligrosas». Es sólo una pequeña parte del demoledor informe elaborado por el Colegio de Médicos de Madrid, que confirma abiertamente una peligrosa cadena de irregularidades en las sedaciones terminales practicadas en el servicio de urgencias de ese centro hospitalario.

Un grupo de expertos designado por la Consejería de Sanidad madrileña lo confirmó hace meses, poco después de destituir al responsable del servicio, el doctor Luis Montes. Ahora, otros 11 peritos, propuestos esta vez por el órgano colegial a instancias de un juez, vuelven a decir lo mismo. En el Severo Ochoa no se hicieron las cosas bien.

«Acortarles la vida»
El documento disecciona 73 historias clínicas y concluye que 34 de ellas reflejan malas prácticas médicas. Se practicaron sedaciones no indicadas o incluso contraindicadas, puesto que se administraron fármacos sedantes a pacientes en coma y a enfermos que no tenían síntomas justificados.

Las dosis de medicamentos tampoco fueron las correctas. En algunos casos, se superó de dos a cuatro veces la pauta media que se considera efectiva.

Los peritos son claros. La cantidad administrada a 11 de esos enfermos fue «tan elevada», que pudo provocarles directamente la muerte o, cuando menos, acortarles la vida.

Por su especial gravedad, los expertos designados por el Colegio de Médicos hacen un recorrido detallado por el historial médico de cuatro enfermos que ingresaron por urgencias en el hospital de Leganés. Un ictus, un episodio de hipoglucemia, una distensión abdominal, un posible accidente cerebro-vascular.... Todo, en pacientes ancianos. En ninguno de esos casos, insisten los expertos, la información contenida en los historiales documenta «una enfermedad terminal». Su diagnóstico es rotundo: «Hubiese debido intentarse un tratamiento específico en vez de aplicarse una sedación terminal».

Esa decisión de no buscar alternativa alguna condenó a estos pacientes. Los expertos así lo expresan: «Si tenían alguna posibilidad de superar el evento que generó su ingreso, la sedación terminal eliminó la posible expectativa de supervivencia».

Los médicos que han evaluado la actividad de las urgencias del hospital de Leganés se han encontrado, además, con un rosario de conductas contradictorias entre el propio personal del servicio. Unos optaban por poner en tratamiento al enfermo y otros preferían sedarlo para que no volviera a despertar. Las historias clínicas así lo reflejan, dicen los expertos, que hacen referencia a «conductas contradictorias de diferentes médicos que llegan a mantener criterios completamente opuestos en la opción terapéutica en el mismo paciente, lo que sorprende en una unidad médica en la que varios facultativos deben tratar en jornadas sucesivas al mismo paciente».

En varios de los casos analizados por el Colegio de Médicos, los peritos han sido incapaces de determinar si las sedaciones practicadas fueron correctas. El motivo, la falta de información sobre el enfermo, al que «no se hizo un adecuado estudio». No queda claro, ni siquiera, cuál fue la causa del ingreso.

«Historiales escuetos»
El informe pericial no sólo aporta datos concretos sobre las sedaciones practicadas en el servicio de urgencias, sino que también hace un análisis exhaustivo de la calidad de los historiales médicos. «Son escuetas. En algunos casos no existe exploración clínica propiamente dicha y los facultativos parecen confundir entre aplicar criterios de cuidados paliativos y la práctica de la sedación terminal como única herramienta para manejar la situación de agonía o las últimas horas de vida de los pacientes».

El documento, que será próximamente ratificado ante el juez por los peritos, ha provocado reacciones de todo tipo. Para el consejero de Sanidad madrileño, Manuel Lamela, el documento confirma que la investigación emprendida por el Gobierno regional fue «correcta». Ni la oposición ni el hospital afectado lo tienen tan claro. El informe, insisten, es «ambiguo y confuso».

Sedaciones terminales a pacientes en coma
No todos los pacientes pueden ser sedados, y así lo exponen los peritos en su informe. En situación de coma, que anula la conciencia, la sedación es una medida superflua, «no justificada». Esa clase de prácticas, sin embargo, parece que eran habituales en el Hospital de Leganés. De hecho, se han detectado 20 casos de enfermos en coma que recibieron sedación. Según los expertos que han elaborado el documento, «puesto que los medicamentos empleados para la sedación tienen riesgo de producir parada respiratoria, su administración injustificada supuso un riesgo adicional innecesario para este tipo de pacientes». El combinado de fármacos a dosis elevadas supone, además, según los expertos, «un riesgo objetivo de depresión y parada respiratoria.

(ABC, 3 de junio de 2006).

 
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