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Caso Leganés: Más de 30 sedaciones irregulares PDF Imprimir E-mail

Según el Informe del Colegio de Médicos de Madrid, 4 de las sedaciones investigadas en el Hospital Severo Ochoa de Leganés, en Madrid, estaban contraindicadas, 10 no estaban indicadas y 20 eran innecesarias.

Las conclusiones del informe de expertos elegidos por el Colegio de Médicos de Madrid están en la línea de las que en su día emitió la Comisión Lamela (el grupo de médicos nombrados por la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid para evaluar las historias clínicas cuando se produjo la noticia), a pesar de que las historias evaluadas son diferentes. Los expertos del colegio afirman que "existe una identificación errónea entre la instauración de medidas paliativas, justificadas en la mayoría de los pacientes, y la aplicación de sedación terminal".

El informe del Colegio de Médicos de Madrid, elaborado tras una providencia dictada por el Juzgado de Instrucción número 7 de Leganés, ha analizado las 73 historias clínicas existentes en el expediente judicial sobre presuntas sedacciones irregulares en el Hospital Universitario de Leganés.

Entre ellas existen cinco en las que no se llegó a realizar sedación terminal con benzodiazepinas y en otras 24 la sedación terminal sí estaba indicada. Hay 34 casos en los que sí se detectan sedaciones irregulares. En concreto, en cuatro historias la sedación estaba contraincada: "La historia clínica no documenta enfermedad terinal, no está demostrado que el síntoma sea refractario al tratamiento habitual y/o no existe justificación de la no existencia de una alternativa terapéutica. Estos constituye una mala práctica médica". En diez historias clínicas "se ha hecho sedación terminal sin identificar el síntoma refractario y/o en las que no se emprendían tratamientos específicos de control antes de iniciar la sedación terminal, y por tanto no estaban indicadas". En otras 20 historial se hizo la sedación terminal en "pacientes que, por estar en coma profundo, eran innecesarias y no están indicadas".

En el informe, de 25 páginas, se explica que se ha detectado "descoordinación funcional entre algunos facultativos: "en estas historias hay ejemplos de conductas contradictorias de diferentes médicos que llegan a amantener criterios completamente opuestos en la opción terapéutica en el mismo paciente (tratamiento activo frente a sedación terminal), lo que sorprende en una unidad médica en la que varios facultativos deben tratar en jornadas sucesivas al mismo paciente".

En varios casos estudiados "no se tiene certeza del diagnóstico del paciente cuando ingresa, o no se prescribe un tratamiento con finalidad terapéutica curativa durante un tiempo y/o dosis suficientes y, en consecuencia, no se sabe si existía o no alternativa terapéutica eficaz cuandose prescribió la sedación terminal". Una de las conclusiones más médicas es que "se han hecho sedaciones terminales en pacientes en coma y, en los cuales, no estaba indicado sedar. En situación de coma profundo, que por definición anula la conciencia, la sedación, cuya finalidad es la disminución del nivel de conciencia, es una medida superflua y, por tanto, no justificada. Puesto que los medicamentos empleados para la sedación tienen riesgo de producir parada respiratoria, su administración injustificada supuso un riesgo adicional innecesario para este tipo de pacientes. En nuestra opinión ésta es una mala práctica médica, que genera riesgo sin aportar ningún beneficio".

(Diario Médico, 3 de junio de 2006)

 
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