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Reabierto el juicio sobre un caso de sedación en el Hospital Severo Ochoa PDF Imprimir E-mail

El Juzgado número 3 de Leganés ha reabierto el caso de un paciente de 78 años, Cándido Pestaña, que, enfermo de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), falleció a las pocas horas de ingresar en el servicio de urgencias del hospital Severo Ochoa por una supuesta sedación irregular, según la familia del fallecido.

La muerte ocurrió en el año 2003 y, dos meses después de que se hiciera pública la denuncia anónima sobre sedaciones irregulares en Urgencias del Severo Ochoa, el abogado Rafael Martín Bueno, de la Asociación de Víctimas de Negligencias Médicas (Avinesa), presentó una querella en nombre de la familia de Cándido.

En ella se acusaba a un médico del hospital de Leganés de un supuesto delito por imprudencia.

El juicio se celebró en mayo de 2005, lo que supuso la primera comparecencia como imputado de un médico de las Urgencias del Severo Ochoa. El Juzgado número 3 de Leganés decidió sobreseer el caso tras comparecer el médico, pero no llegó a declarar el perito de la acusación.

La asociación Avinesa recurrió la sentencia y la Audiencia Provincial de Madrid obligó al magistrado del Juzgado número 3 a admitir el recurso de apelación planteado.

Entretanto, el titular del Juzgado número 7 de Leganés dictó el 27 de marzo pasado una providencia en virtud de la cual se excluyó de la investigación sobre supuestas sedaciones irregulares este caso, después de que el ministerio fiscal pusiera en conocimiento del juez la decisión del Juzgado número 3 de sobreseer la querella, lo que le dejó también fuera de los casos analizados, por encargo del Jugado número 7, por un comité designado por el Colegio Oficial de Médicos de Madrid.

Crónico pero no terminal
Unas tres horas duró este jueves la comparecencia del perito de Avinesa sobre el fallecimiento de Cándido. En su informe recalca que éste era un "enfermo crónico, no terminal", y que "no estaba en estado agónico".

"(El médico) Le puso dos medicamentos (Miazolan y morfina), una decisión que creemos incorrecta porque era un enfermo de EPOC y se le sedó siendo contraindicado", según Avinesa.

Rafael Martín recordó que el paciente fallecido estuvo en casa nueve meses después de ser atendido en la Fundación Hospital Alcorcón, donde "le realizaron radiografías del tórax y le pusieron un tratamiento con oxígeno".

Según Martín, "al ser atendido (Cándido) en las Urgencias del hospital de Leganés, sin realizarle prueba alguna, con el mismo cuadro clínico, tomaron la decisión de sedarlo sin las mínimas condiciones para evitar su fallecimiento".

"Los medicamentos que le suministraron", en su opinión, "están contraindicados en pacientes con insuficiencia respiratoria si no se utiliza una ventilación pulmonar". Y añadió: "Tras el suministro de estos fármacos falleció, lo que apunta a una mala praxis médica como señala el informe de nuestro perito".

A las puertas de los juzgados de Leganés, la presidenta de Avinesa, María Antonia Moral, acompañada por una hija del paciente fallecido, Fabiola Pestaña, afirmó que (a Cándido) "se le sedó sin consultar ni a la familia ni a nadie y con los mismos gráficos que en el hospital de Alcorcón".

Por otra parte, sobre la dimisión del presidente de la Comisión Deontológica del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, Miguel Casares, que en 2003 dirigió un informe que avalaba las sedaciones en Leganés y que ha cesado en protesta por el "interesado, parcial e injusto" informe del Colegio de Médicos que ha encontrado sedaciones contraindicadas en el servicio de Urgencias del hospital Severo Ochoa, Moral opinó que Casares "no cumplió con su trabajo de revisar los expedientes y emitir un informe".

"Mandó un cuestionario, felicitó a los médicos y ahora se queja de que no ha habido imparcialidad, pero él mismo podría haber abierto un expediente y reclamar las declaraciones de familiares y médicos y no lo hizo", apuntó Moral.

(El Mundo, 9 de junio de 2006)

 
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