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Los médicos de Urgencias consideran «aberrantes» las sedaciones a pacientes terminales en Leganés PDF Imprimir E-mail

«En Urgencias no se debe administrar sedación terminal. Poner una unidad de Cuidados Paliativos en este servicio sería una aberración». Así de tajante se muestra Tomás Toranzo Cepeda, vicepresidente primero de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, cuando se le pregunta por la situación del hospital Severo Ochoa de Leganés. En el centro se realizaron supuestas sedaciones excesivas, irregulares e injustificadas a pacientes que posteriormente fallecieron entre los años 2003 y 2004. Después de que un informe del Colegio Oficial de Médicos de Madrid sentenciara la semana pasada que hubo «mala práctica médica» y que en 34 casos se cometieron irregularidades, Toranzo explica que «estos pacientes nunca debieron ser sedados en Urgencias».

«Los enfermos terminales van a Urgencias con mucha frecuencia, pero después de realizarles un valoración, si se precisa de tratamiento se les deriva a la Unidad de Cuidados Paliativos. Sólo en casos muy excepcionales se les seda allí mismo, pero parece que en Leganés era una práctica habitual» -apunta Toranzo. El especialista afirma que lo que supuestamente se ha hecho en el Severo Ochoa no ocurre en ningún otro hospital de España, ya que Urgencias es un servicio que siempre suele estar muy saturado por lo que no se dan los requisitos para que un paciente reciba este tipo de sedación. «No hay tranquilidad, no hay intimidad por lo que es sorprendente que puedan realizar estas supuestas prácticas. Además hay que tener en cuenta que en Urgencias, teóricamente, no se puede estar más de 24 horas y un enfermo terminal puede tardar días en morirse tras recibir la sedación», especifica. Por otra parte, el especialista no entiende por qué se ha creado tanta polémica con el informe realizado por el Colegio Oficial de Médicos de Madrid, ya que por su naturaleza se debería tratar de un texto «no sospechoso» y que gozara de «total credibilidad». Con respecto a si se ha cometido delito o no, Toranzo no se pronuncia. «Eso ya corresponde decirlo a los jueces», indica. Esta misma mañana, el magistrado del Juzgado de Instrucción número 7 de Leganés ha citado a la presidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, Juliana Fariña, para que explique, tanto al juez como a las partes, el proceso de selección de peritos y la elaboración del informe que tenía que analizar 73 casos sospechosos de «mala praxis» en el hospital Severo Ochoa de Leganés. El juez también ha pedido que comparezcan hoy los peritos que han rubricado el texto para su ratificación y aclaración. Ante la extensión de la práctica de las diligencias, el magistrado ha señalado los días 13, 14, 15, 16 y 19 de junio para que se lleve a cabo la exposición del informe. El documento respalda las medidas tomadas por la Consejería de Sanidad de Madrid cuando, tras elaborar un primer informe, se destituyó a Luis Montes como coordinador de Urgencias y se remitió una denuncia anónima del 8 de marzo de 2005 a la fiscalía. Ahora son muchos los que piden que salgan a la palestra nombres como Marciano Sánchez - Defensa de la Sanidad Pública, que calificó de «chapucero» al informe de Lamela- o la misma ministra de Sanidad -que dijo que no había que precipitarse-.

«Cuestión de confianza».
Toranzo considera que la destitución de Montes sólo ha servido para dejar patente que este cargo no puede ser asignado por «una simple cuestión de confianza». Por otra parte, Manuel Moya, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias de Madrid -que comparte las opiniones de Toranzo-, afirma que con politizar un tema que nunca debió salir del ámbito sanitario, lo único que se ha conseguido es «afectar negativamente a los enfermos terminales que sí necesitan verdaderamente la sedación porque ahora se replantea todo mucho más».

Ni Moya ni Toranzo quisieron manifestar su opinión sobre las dimisiones que se acontecen desde que comenzó el «caso Leganés». La última, Miguel López Varas, especialista de Urgencias del centro. Al parecer, López Varas habría alegado, entre otras cosas, ser víctima de un reiterado acoso laboral desde que su hospital comenzase a acaparar las portadas de los periódicos. Además, otro de los motivos que esgrimió para justificar su decisión sería una deficiencias en el funcionamiento de Urgencias. Otra de las personas que abandonó su cargo sólo tres días después de que los facultativos entregaran al juez el informe del Colegio Oficial de Médicos fue Miguel Casares, presidente de la Comisión Deontológica de este organismo.

(La Razón, 12 de junio de 2006)

 
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