Portada Noticias 2006 Los 11 peritos ratifican al juez que hubo «mala praxis» en enfermos no terminales
ConDignidad
Portada | Bibliografía | Agenda | Enlaces | Sugerencias | ConDignidad | Suscripcion | Usuarios | Mapa del sitio
Miércoles, 17 Julio 2019
Temas
En Facebook

Sigue a ConDignidad en facebookPuedes seguir la actividad de ConDignidad en facebook.

Los 11 peritos ratifican al juez que hubo «mala praxis» en enfermos no terminales PDF Imprimir E-mail

¿Hubo mala práctica médica? Sí. ¿Se suministraron dosis contraindicadas y excesivas a pacientes que ni siquiera lo necesitaban? También. Los 11 peritos del Colegio de Médicos de Madrid que elaboraron el informe sobre las supuestas sedaciones irregulares en el hospital Severo Ochoa ratificaron ayer ante el magistrado del Juzgado de Instrucción y primera instancia número 7 de Leganés cada una de las conclusiones de su investigación. Al menos, en lo referido a los cuatro casos más sangrantes: aquellos en los que la sedación se encontraba expresamente «contraindicada». Lo que no pudieron afirmar es que la medicación fuese la causa directa de la muerte.

Será el juez quien, basándose en las declaraciones de los autores del informe, establezca si hubo relación causa-efecto. Tendrá que determinar si existe delito o no. Según el abogado de la Asociación de Víctimas de Negligencias Sanitarias (Avinesa), Juan Llamazares, «esto es precisamente lo que se tiene que aclarar. Evidencias hay, pero los médicos no pueden aseverar con rotundidad que esos enfermos murieran por culpa de la sedación y no por cualquier otra causa». A juicio de los letrados de las asociaciones Avinesa y Ausbanc, demostrar que los enfermos -no terminales, de acuerdo con el informe- fallecieron debido a las dosis de sedantes administradas será complicado. Pero no imposible. «Todo dependerá de lo que se pueda sonsacar a los peritos», apostillan.

Días de cautela.

Tras la jornada de análisis de las cuatro historias clínicas más «escandalosas», quedan por delante otros cuatro días en los que el magistrado intentará discernir qué cargos se le pueden imputar a los médicos implicados en las supuestas sedaciones irregulares. «Serán días de declaraciones cautelosas», afirma el abogado de Ausbanc, José María Vendrell. «A mí no me gustaría adelantarme, pero si en el informe habla de que determinadas dosis de algunos medicamentos pueden provocar la muerte y los peritos lo ratifican, está claro que hay irregularidades y el juez las tiene que ver», concluye.

Las historias vistas ayer en Leganés son las que más ampollas han levantado porque, de acuerdo con la investigación llevada a cabo por los 11 peritos del Colegio de Médicos de Madrid, los pacientes no eran terminales y las sedaciones estaban totalmente contraindicadas. «Es más -dice Llamazares, de Avinesa- es que a estos pacientes no se les realizó ni un diagnóstico, por lo que jamás recibieron un tratamiento adecuado para su enfermedad. Directamente, los sedaron».

Los historiales que ayer se analizaron responden a los siguientes parámetros, según el informe:

Historia 28.963. Varón de 78 años con antecedentes de hipertensión y cardiopatía, con doble «by pass». Entra en el hospital por no comer. 14 horas después comienza la sedación. Según el informe, «se produce sedación contraindicada por falta de diagnóstico de la causa del proceso final, lo que impide conocer si podría haber un tratamiento curativo».

Historia 144.998. Mujer de 91 años con diabetes tipo 2. Acude al hospital por malestar general. Dos horas después comienzan a sedarla. Según los expertos, «se le aplico una sedación contraindicada por tratarse de una paciente no terminal».

Historia 526.843. Mujer de 85 años con hipertensión e ictus. Ingresa por pérdida de consciencia. A las ocho horas le suministran cloruro mórfico. Sin explicación se añade sedación y se retira el tratamiento. Más tarde, otro médico le retira la sedación y le da antibióticos. Finalmente, el mismo médico que comenzó la sedación se la pone otra vez con dosis más elevadas. Según los peritos, «no estaba en fase terminal».

Historia 548.000. Mujer de 80 años con hipertensión y diabetes. La sedan 24 horas después de ingresar en Urgencias y muere. Se trata de una paciente «sin enfermedad terminal conocida y a la que se le suministran dosis muy elevadas».

(La Razón, 14 de junio de 2006)

 
Relacionados