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Cataluña quiere legalizar la eutanasia PDF Imprimir E-mail

(La Razón, 27 de septiembre de 2006).

Lo insinuaron el pasado mes de marzo, pero ayer volvieron a insistir. El Comité Consultivo de Bioética de Cataluña (CCBC), órgano asesor del Departamento de Salud de la Generalitat, mostró ayer un informe en el que se aboga por modificar el Código Penal para despenalizar la eutanasia, siempre que se aplique en los casos de enfermos graves o terminales y bajo su consentimiento escrito. El texto fue elaborado por petición de la Consejería y no tiene efectos vinculantes.

El responsable del informe y coordinador del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Vall d’Hebron de Barcelona, Rogeli Armengol, recordó que «debe estar prohibido practicar la eutanasia en ancianos que no estén gravemente enfermos y siempre tendría que estar solicitada por el paciente, si no sería un homicidio». El objetivo sería la aplicación en enfermos terminales o con patología irreversible, para «darles una muerte digna sin sufrimientos».

Voluntad del enfermo
De esta manera, Armengol insistió en que «la aplicación tiene que responder únicamente a la voluntad del enfermo, por escrito y firmada. En casos de comas profundos o impedidos, puede ser un familiar o amigo quien ejerza de interlocutor con los médicos para pedir la eutanasia». «Nos tenemos que acostumbrar a firmar documentos de voluntad anticipada», para que las personas que gozan de plenas facultades puedan dejar escrito si quieren que se le aplique la eutanasia en el momento que convenga», indicó Armengol.

El documento consensuado por el CCBC reclama, asimismo, que se extiendan y apliquen los servicios de curas paliativas «para que el paciente no tenga que pedir morir, sino para que pueda ser asistido porque morirá». Los ponentes del informe sostienen que «el enfermo se sentirá más tranquilo y confiará más en su médico si sabe que éste le puede ayudar a morir cuando esté cerca del final y así lo pida o, al menos, si el enfermo sabe que el médico no procederá de manera casi fanática a mantenerlo con vida cuando él decida que ha llegado el momento de dejar de sufrir».

La eutanasia y la ayuda al suicidio están penalizadas con hasta diez años de prisión, dependiendo del caso, en el artículo 143 del Código Penal. No obstante, el CCBC reclamó sin tapujos reformar el Código Penal para que «la aplicación de está práctica no sea punible en casos bien determinados». «Se aplicaría a pacientes que morirían igualmente en el curso de semanas o días, sufriendo de manera innecesaria», reiteró Armengol. El informe, al que tuvo acceso LA RAZÓN, ve «constitucionalmente posible la despenalización de la eutanasia y la ayuda al suicidio» y añade que «es un deber de los poderes públicos proveer de los medios y recursos necesarios para prestar una asistencia adecuada a los pacientes en el tramo final de su vida. Este deber implica garantizar la dignificación del proceso de la muerte respetando la voluntad del paciente, evitando el sufrimiento y, en todo caso, eliminando toda práctica de obstinación terapéutica».

Por su parte, el director general de Recursos Sanitarios de la Generalitat, Rafael Manzanera, aseguró a este diario que «el informe es muy bueno y no buscamos debate político, sino social». De esta manera, descartó de momento negociar la petición con el Ministerio de Sanidad, que es quien tendría las competencias para despenalizar esta práctica. El informe fue presentado ayer en público, pero en marzo ya estaba redactado. En ese momento, Manzanera avanzó que «no se estudiaría hasta otoño». «Queremos que el debate no se limite a Cataluña, sino que se extienda por toda España», dijo a LA RAZÓN.

El CCBC fue creado en julio del año 2005 y sustituyó al anterior Comité Asesor de Bioética. Su tarea consiste en asesorar al Gobierno de la Generalitat y a la comunidad científica en materia de bioética. Está formado por expertos «independientes», miembros de diversas consejerías y de representantes de los colegios profesionales de médicos, farmacéuticos y enfermeras. La presidenta es la catedrática de Ética, Victoria Camps, y uno de sus vocales es Ernest Maragall, el hermano del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall.

Apoyo del Colegio
Por su parte, el presidente de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Barcelona, Màrius Morlans, apoyó «a título personal» el informe, porque «reconoce que puede haber individuos con enfermedades irreversibles que pueden tomar una solución alternativa». Con todo, «sería un núcleo muy reducido», pero aunque sólo se trate de «un ciudadano ya habría valido la pena» esta regulación, señaló Morlans, que explicó que él mismo participó en la elaboración de este informe, en el que consta su firma.

A su juicio, este decreto, que no refleja el sentir generalizado del Colegio, es «positivo porque fomentará el debate y la polémica». Por encima de todo, «se trata de un problema de la sociedad y no de los médicos», insistió. Además, resaltó que el decreto también aboga por una «extensión y generalización de los cuidados paliativos». El Instituto Borja de Bioética de la Universidad Ramón Llull de Barcelona y el Observatorio de Bioética de la Universidad de Barcelona también se postularon tiempo atrás a favor de la despenalización de la eutanasia.

«No es una muerte digna, sino un homicidio»

La Asociación Catalana de Estudios Bioéticos ya se opuso en marzo al documento del Comité Consultivo de la Generalitat, que apoyó la despenalización de la eutanasia activa, porque «presentar la legalización de la eutanasia como la posibilidad de una muerte digna es una grotesca manipulación del lenguaje. Detrás de unas palabras seductoras se esconde la cruda realidad: un homicidio, un acto indigno que decide acabar con la vida del enfermo».

Joan Vidal-Bota, presidente de la asociación, manifestó que «la experiencia holandesa muestra cómo la eutanasia conduce a la pérdida de la tutela legal efectiva sobre los más débiles. Por ello, su despenalización es un grave error». La asociación pide una apuesta decidida por la Medicina Paliativa como medio adecuado para ayudar al paciente en su enfermedad. Además de tratar de forma eficaz el dolor, los profesionales de la medicina deben establecer una relación de ayuda sin abandonar jamás a sus pacientes, aunque la enfermedad sea incurable.

Por su parte, la Federación Europea de Médicos Católicos y E-Cristians calificaron de «terriblemente negativa» la recomendación del Comité Consultivo de Bioética de la Generalitat. El presidente de E-Cristians, Josep Miró i Ardèvol, resaltó que legislar desde un punto de vista de los «extremos», como puede ser el de una persona muy enferma, es una «visión jurídica aberrante».

En la misma línea, el presidente de la Federación Europea de Médicos Católicos, Josep María Simón, aseguró que esta iniciativa se enmarca en una «campaña generalizada en otros países como Italia y otros puntos del mundo, con algún caso como el del español Ramón Sampedro».

El informe completo se puede consultar en la web de la Generalitat.

 
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