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Libertad y pluralismo PDF Imprimir E-mail

(La Gaceta de los Negocios, 12 de octubre de 2006)

(...) La esencia de la democracia no consiste en que se implante una determinada correción política. Lo que hace democrática a una configuración política es el pluralismo social y la presencia de alternativas. Dedicarse desde el poder político a descalificar opciones que no atentan contra los derechos humanos ni son anticonstitucionales es algo escasamente compatible con un régimen de libertades públicas. La madurez política exige que se respete a la minoría, sobre todo cuando prácticamente iguala en volumen a la mayoría.

Lo más inquietante de nuestra actual situación política es que los presuntos representantes de media España están tratando de imponerse a la otra media. Y su afán totalizante se dirige, además, a cuestiones medulares. Se trata de una especie de furor antimoralista que desprecia las más profundas convicciones éticas de un importante sector de la población, al que ni se consulta ni se atiende.

Un ejemplo reciente lo constituyen las propuestas sobre la aprobación de la eutanasia por parte del consejo bioético de Cataluña. Respeto a su presidente, Victoria Camps, tanto personal como intelectualmente. Pero no me parece realista su invitación a que se abra un amplio debate social sobre un tema tan decisivo como la posibilidad de acortar la vida y de legalizar la asistencia al suicidio de personas sanas o enfermas. No hay más que fijarse en la composición de tal consejo para advertir que no están representadas las posturas favorables al respeto más cuidadoso de la vida humana. No me imagino, por ejemplo, que quienes lo integran vayan a impulsar una investigación sobre los resultados de la legalización de la eutanasia en Holanda. He vivido largas temporadas en ciudades alemanas fronterizas con los Países Bajos. Y he visto el temor reflejado en la mirada de personas maduras -ni siquiera ancianas o ancianos- que han fijado su residencia en Alemania para evitar ser víctimas de ese extraño afán que conduce a liquidar vidas con años de existencia por delante, sin contar con la autorización ni el permiso de los sujetos pasivos de la eutanasia. Dudo mucho, lo lamento, de que las voces contrarias a este abuso de la dignidad humana vayan a encontrar eco en las instituciones políticas o en los medios de opinión pública(...)

Alejandro Llano

 
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