(La Gaceta, 21 de octubre de 2006)

Desde 2002 en Holanda (y posteriormente en Bélgica), para poderse suicidar con asistencia médica, basta con "que el paciente padezca un sufrimiento físico o mental intolerable". E1 suicidio legal, en estos países, tiene cada vez menos que ver con que pueda determinarse el carácter terminal o incurable de una enfermedad. Desde noviembre de 2005, puede matarse también a los niños hasta los 12 años, a petición de los padres, en casos de enfermedades que no suponen riesgo inmediato de muerte, como la espina bífida o el síndrome de Down.

La eutanasia infantil ya no es suicidio: el niño no decide sobre su vida. En opinión de Rafael del Río Villegas, del Grupo Interdisciplinar de Investigación Bioética de la Universidad San Pablo CEU, se comprende que el 25% de las eutanasias (aparte las infantiles) en Holanda se hagan sin consentimiento del paciente porque "el médico no realiza esos actos sólo porque el paciente se lo pide: comparte la opinión de que esa vida no es digna. Por eso al final se prescinde de la voluntad del paciente".