(La Razón, 20 de enero de 2007)

«Cuando una persona dice que quiere quitarse la vida, lo que está haciendo es pedir ayuda porque está sufriendo», afirmó Elena Postigo, doctora en Bioética y profesora del Instituto CEU Ángel Ayala, en el marco del curso «Elementos de Filosofía en Bioética». Según informa Veritas, la doctora defendió en el encuentro que «siempre hay una alternativa a la eutanasia».En casos como el de la mujer que el pasado viernes recurrió a la eutanasia en Alicante -Madeleine Z.B., de 69 años, que padecía una enfermedad degenerativa irreversible y cuya muerte fue presenciada por tres miembros de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD)-, Postigo advierte que «detrás de estos casos siempre están las asociaciones pro eutanasia (la asociación DMD es la misma que ayudó a morir a Ramón Sampedro)»; mientras «en los hospitales hay unidades del dolor y de cuidados paliativos que pueden eliminar casi por completo el sufrimiento físico del enfermo».

Aunque la experta reconoce que incluso «en contra de la ética», la eutanasia se podría llegar a aceptar y legalizar en el futuro, defiendió que es necesario «plantear alternativas urgentes», como «dotar de ayuda psicológica y humana a quienes sufran depresiones por la enfermedad, apoyarse en las unidades del dolor, ayudar a quienes se enfrentan a la muerte para recorrer ese camino de la mejor manera posible, y dotar de ayuda económica a las personas discapacitadas», concluyó.