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(El País, 2 de diciembre de 2004). Carta al director de Pablo Simón, Profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, contestando al artículo del profesor Méndez Baiges que respondía al publicado por él el 12 de octubre (ver).

Un autor siempre hace una exposición pública de sus opiniones con la esperanza de que sirvan para estimular el debate abierto y crítico en torno a ellas. Con gran alegría e interés recibí, por tanto, la noticia de que el profesor Méndez Baiges había publicado una tribuna en EL PAÍS (martes 16 de noviembre de 2004), en respuesta a la que yo mismo había publicado unas semanas antes en el mismo periódico con el título Mar adentro: las otras orillas (martes 12 de octubre de 2004).

La alegría permanece en parte después de leer su texto, pues su misma existencia alimenta el debate y hace que los ciudadanos tengan que pensar, deliberar y posicionarse. Y esto es siempre es positivo, fortalece la sociedad civil y mejora los hábitos democráticos. Pero no puedo ocultar, por otra parte, la gran decepción que me ha producido su lectura. En mi modesta opinión, el profesor Méndez Baiges, bioeticista en nómina del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona, y por tanto, también perteneciente a la casta de presuntos "vigilantes de la pureza de los debates", en ningún momento ha tratado de contraargumentar mi posición con solidez intelectual. Su texto parece agotarse en la simple descalificación del mío, pero sin explicar con detalle por qué se siente tan emotivamente indignado por lo que yo digo. Es realmente triste y curioso que ante el esfuerzo de un "vigilante de la pureza" como yo por poner sobre la mesa problemas concretos que exigen ser analizados por los ciudadanos con detenimiento, otro "vigilante de la pureza" sólo sea capaz de acusarle de "desfachatez" ante tal ocurrencia.

El problema de la eutanasia en Holanda no es baladí, y quizá lo que hace falta es estudiarlo con un poco de detenimiento, más que escandalizarse histéricamente por que alguien lo cite. Yo espero que en sus clases de bioética, el profesor Méndez Baiges transmita a sus alumnos un pensamiento más abierto, sólido, creativo, tolerante y plural que el que deja entrever su tribuna. Un debate tan importante como el que tiene que hacer la sociedad española en torno a la eutanasia exige de todos nosotros ejercitar una rica "moral de la seriedad" y no una pobre "razón perezosa".

Pablo Simón Lorda. Profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública.