Portada Noticias 2004 Ley de testamento vital en Inglaterra
ConDignidad
Portada | Bibliografía | Agenda | Enlaces | Sugerencias | ConDignidad | Suscripcion | Usuarios | Mapa del sitio
Sábado, 20 Julio 2019
Temas
En Facebook

Sigue a ConDignidad en facebookPuedes seguir la actividad de ConDignidad en facebook.

Ley de testamento vital en Inglaterra PDF Imprimir E-mail
Blair, forzado a legalizar la eutanasia de manera encubierta
(El Mundo, 15 de diciembre de 2004). 34 diputados laboristas se rebelan contra el proyecto de ley sobre el testamento vital.

Como en el caso de los zorros, el de ayer fue otro día de discusión y revuelo en la Cámara de los Comunes. Más de 30 diputados laboristas se rebelaron contra su Gobierno y se escudaron la voz de su conciencia a la hora de votar, y lo hicieron a favor de la enmienda del conservador lan Duncan Smith.
Al final, el ex líder del tory perdió por 297 en contra y 203 a favor, pero el Gobierno ha prometido reformar la llamada eutanasia por la puerta trasera en la tercera lectura que se hará en los Comunes. El esfuerzo hasta llegar aquí ha sido monumental y muy polémico.
Diez años ha estado preparándose el proyecto de ley de la Capacidad Mental. Este programa incluye el testamento vital, un documento que firma una persona enferma cuando todavía está en condiciones de decidir por sí misma cuál es el tratamiento que ha de recibir.
Una vez que esa persona pierda la capacidad mental, el testamento tiene poder legal para obligar a los médicos a poner en práctica lo decidido por esa persona con anterioridad. Hasta ahora, las decisiones las han tomado los médicos. En la actualidad, el 80% de los británicos que firman un testamento vital pertenece a los Testigos de Jehová, cuya fe prohíbe las transfusiones sanguíneas.
Uno de los aspectos más polémicos de la ley es la posibilidad de hacer recaer sobre un tercero ?un familiar o un amigo? la responsabilidad de tomar una decisión una vez que la persona enferma no pueda hacerlo por sí misma.

Homicidio por omisión
Todo se basa en la presunción legal de que todo ser humano tiene el derecho de decidir qué atenciones médicas desea recibir, a menos que se demuestre que está incapacitado mentalmente. Al final, y aunque tenga derecho mediante un poder notarial a dejar el encargo a un familiar, el médico puede negarse a aceptar la decisión del paciente.
Para los numerosos críticos, la mayoría grupos cristianos, el proyecto de ley es una especie de «homicidio por omisión». Ellos exigen que el enfermo siga recibiendo co mida y bebida y que muera por causas naturales aunque haya pedido que se le interrumpa el trata miento médico.
El revuelo parlamentario se organizó al saberse que el ministro para Asuntos Constitucionales, Lord Falconer, escribió una carta al arzobispo católico de Cardiff, Peter Smith, asegurándole que el proyecto no autorizará ninguna decisión cuyo fin sea matar a una persona. De momento, y hasta que la ley sea aprobada en firme, los médicos británicos siguen teniendo en sus manos la vida de las personas terminalmente enfermas.
El arzobispo declaró a la cadena BBC que quería ver los detalles de los cambios que se introduzcan, aunque reconoció que, en principio al menos, el Gobierno parecía haber hecho alguna concesión.
La eutanasia no está permitida en el Reino Unido, como lo está en Holanda o en Bélgica. El terreno, sin embargo, es muy resbaladizo. Hace apenas dos semanas que una enferma, identificada por el juez como la señora Z, obtuvo permiso para viajar a Suiza y someterse a la eutanasia.
El secretario de Estado para Asuntos Constitucionales, David Lammy, intervino en el largo debate para calmar los ánimos. Lammy confirmó a los parlamentarios que este proyecto no incluirá el corte drástico del tratamiento médico o la denegación de alimentos o líquidos.
De nuevo, una especie de tercera vía aplicada al terreno de la salud. «Los médicos dicen que quieren una ley más clara y los pacientes también», afirmó Lammy.
Para Duncan Smith, el principal crítico del proyecto, una persona puede hacer un testamento vital en un momento dado pero después cambiar de opinión cuando ya está incapacitado.

 
Relacionados