No hay medicamentos para la desesperación emocional Imprimir
(Diario Médico, 10 de mayo de 2010)
El miedo es un compañero inseparable en el trayecto hasta la muerte.

William Breitbart llegó a la conclusión de que la aceptación de la muerte debe ser un objetivo en los cuidados paliativos tras recorrer un largo camino. De hecho, sus comienzos se concentraron en los síntomas mentales físicos (depresión, delirium, ansiedad, etc.) y en los medicamentos para paliarlos, pero no fue suficiente: "No tenía medicamentos para tratar la desesperación emocional".
Desarrolló, por tanto, una intervención psicoterapéutica breve para pacientes de cáncer terminal (Meaning centered psicotherapy). Se vio entonces inmerso en un mundo de filosofía existencial para el que no estaba preparado: "Tuve que formarme en este ámbito".
Aprendió que las preocupaciones existenciales son, en realidad, bastante básicas: "Una es que nuestra vida pueda carecer de sentido y otra que la muerte es inevitable". También que el miedo es un compañero inseparable en este trayecto. Pero surgen otras emociones igual de importantes.

Rotura de vínculos
La tristeza aparece porque con la muerte se rompen los vínculos más queridos con las personas de nuestra familia y nuestro entorno. Y nace la culpa por no haber aprovechado la vida en su máximo potencial, lo que deriva en rabia. Son preocupaciones existenciales que abocan al enfermo terminal a ese sufrimiento que debe tener cabida en los cuidados paliativos.
William Breitbart ha recordado la historia: que las primeras unidades de paliativos nacieron dentro de las comunidades religiosas para dar apoyo espiritual a los enfermos en los últimos días de su vida. En su opinión, es obligado recuperar una filosofía "que nos enseñe a morir con valentía y dignidad".Las primeras unidades de paliativos nacieron en comunidades religiosas.