(Zenit, 20 de junio de 2007)
«Es un dato el que en los países donde es legal, la eutanasia se
practica en mayor medida», contesta el doctor Renzo Puccetti a los que
califican de «mito» la pendiente resbaladiza en cuestiones de bioética.
El
especialista en Medicina Interna y secretario del Comité «Ciencia y
Vida» de Pisa-Livorno (Italia) explica a Zenit que el término inglés
«Slippery Slope», «pendiente resbaladiza» se refiere a «ese proceso por
el cual, una vez admitido un determinado comportamiento, se hace más
fácil la progresión hacia otro comportamiento situado en la misma línea
que el primero, pero aún menos admisible».
«El de la eutanasia es uno de los numerosos campos de aplicación del principio de la pendiente resbaladiza», alerta.
Aludiendo
al primer paso de esta pendiente, el especialista apunta, por ejemplo,
el argumento de la «libertad», y cuestiona que se trate de una
«verdadera libertad», sino más bien de «una libertad que se niega a sí
misma, negando su propio presupuesto necesario, la vida».
«El
hombre que decide poner fin a la propia vida, directamente o de manera
mediata por el médico, realiza el máximo de la división humana, porque
antes de morir es homicida de sí mismo», subraya.
En segundo
lugar, explica que para contemplar una pendiente resbaladiza es
necesario «situarse fuera del sistema», «subir a un punto de
observación alto e inmóvil», y «el único con estas características es
el que recibe a la persona como un bien incondicionado, desde el
primero hasta el último instante de vida».
El doctor Puccetti se
ayuda de la reflexión personalista del filósofo Robert Spaemann para
subrayar «cómo ya la legalización de la eutanasia es un mal».
Y
es que «no podemos pensar la persona más que como ser dotado de
dignidad incondicionada» -profundiza-; pero, «una vez legalizada la
eutanasia, algo cambia: vivir cuando se está enfermo o se sufre ya no
es un hecho, sino una elección que en cuanto tal debe estar
justificada», y esto es precisamente «la contradicción de la
proposición precedente».
«El filósofo Stephan Kampowski observa
que la "slippery slope" no necesariamente indica qué sucederá, pero
indica el potencial intrínseco de monstruosidad precisamente de cada
paso», continua el médico italiano.
Y el proceso de promoción de
tal «irresponsable principio libertario es, por lo tanto, asimilable a
enterrar una inocente semillita que, en cambio, cuando germine, dará
vida a una planta carnívora que espera pacientemente la presa, el
hombre mismo que la ha sembrado», alerta el doctor Puccetti.
Aplicaciones
Advierte
el médico de que, «una vez reconocido el principio de autonomía
absoluta como elemento central de las decisiones bioéticas,
inevitablemente entra en escena el principio de justicia, entendido de
modo tal que si existe alguien que tiene una libertad, la misma
libertad debe ser reconocida a todos».
Así --siguiendo su
explicación-- se haría de nuevo obligado «admitir una serie de
prácticas respecto a las cuales el hombre ha necesitado siglos para
comprender su naturaleza contraria a la dignidad de la persona», por
ejemplo, los duelos por honor.
«Pero podríamos añadir la toma de
sustancias dopantes y el recurso a las mutilaciones genitales por
motivos culturales»; se convertirían todas --advierte-- en «posibles
declinaciones de la justicia libertaria».
Casos útiles para
comprender esta pendiente resbaladiza son el holandés, el belga, e,
inclinado hacia el suicidio asistido, el Estado de Oregón y Suiza,
«países en los que tal práctica es legal», ejemplifica.
En
teoría, de acuerdo con el doctor Puccetti, «la disponibilidad de medios
cada vez más eficaces para el control del dolor y del sufrimiento
corporal deberían asociarse a una progresiva reducción del número de
eutanasias».
«La publicación del último informe sobre la
aplicación de la ley holandesa en la que el número de eutanasias se
había reducido por primera vez, después de tres informes consecutivos
que habían demostrado su incremento, se utilizó para negar la pendiente
resbaladiza», pero «los datos así presentados son engañosos».
Y
es que «la aparente reducción del número de eutanasias ha sido el
resultado del paso a otras formas de anticipación de la muerte,
llevadas a cabo mediante la interrupción de la alimentación y de la
nutrición en sujetos en sedación paliativa, y la intensificación de los
cuidados», revela el especialista.
«Sobre la base de los datos
oficiales holandeses, belgas y de Oregon --apunta--, la marcha general
del fenómeno es actualmente el de un crecimiento inicial del número de
eutanasias que después tiende a nivelarse. Es un dato de hecho que en
los países en los que es legal, la eutanasia se practica en mayor
medida».
Y «otro marcador de la pendiente ética lo constituye la
extensión de las indicaciones» -recalca-; por ejemplo, «el fenómeno se
ha desarrollado en Holanda en su totalidad, pasando de la
despenalización de hecho de la eutanasia voluntaria en paciente en fase
terminal -en 1973- a la eutanasia voluntaria para enfermos crónicos, a
la eutanasia no voluntaria, a la practicada en pacientes que sufren
psicológicamente, para llegar a consentirla sobre la base de un mal
definido 'sufrimiento existencial' y extenderla a los neonatos con
discapacidades (protocolo de Groninghen)».
El doctor Puccetti también denuncia «el uso propagandístico de películas como 'Mar adentro' y 'Million dollar baby'».
«Ciertamente,
en el contexto democrático hay mucha más 'dispersión', pero no debemos
minusvalorar el pensamiento débil. Éste tiene labios suaves, pero
dientes de acero. La dictadura del relativismo es poderosa. La lucha
está en marcha; mientras la dignidad de la persona, y con ella la
persona misma, se mantiene atada y se sueltan los leones a la arena,
hoy se nos confía a cada uno de nosotros la tarea de defenderla»,
concluye.