(Terra, 2 de junio de 2007)
'Es maravilloso, es uno de los mejores momentos de la
vida', dijo a periodistas Kevorkian, al salir de la prisión de
Coldwater. A los 79 años, Kevorkian planea continuar con su combate,
pero legalmente, para no tener que regresar a prisión.
Este
patólogo que afirma haber ayudado a morir al menos a 130 personas
estará a prueba durante dos años en los cuales tendrá prohibido dar
consejos a personas tentadas por el suicidio y sus discursos públicos
serán estrechamente vigilados.
'(La
eutanasia) debe ser legalizada. Trabajaré con ese objetivo pero no
violaré la ley', declaró recientemente Kevorkian a la cadena de
televisión Fox News. En la década de los años 90, Kevorkian obligó a
EEUU a afrontar los problemas éticos planteados por pacientes
terminales al divulgar sus consejos sobre cómo suicidarse y difundir
videos de personas que le suplicaban que las ayudase a morir.
La
desesperación de estas decenas de personas, que habían hecho el viaje
hasta Michigan para someterse a la 'máquina del suicidio' del doctor
Kevorkian, hizo crecer la idea del derecho a morir con dignidad en una
parte de la población.
El patólogo
había brindado a personas que querían poner fin a su vida una máquina
que liberaba productos a inyectarse por vía intravenosa o gases a
respirar con una máscara. Estas prácticas y la publicidad que les daba
el doctor Kevorkian habían creado polémica e incluso pusieron en su
contra a defensores de la eutanasia, que creían que no era la manera
correcta de hacer avanzar su causa.
Kevorkian
se filmó mientras administraba productos mortales a Thomas Youk y envió
el video a la cadena CBS, lo que lo llevó a ser condenado por asesinato
el 14 de abril de 1999. Desde entonces, solo el Estado de Oregón
(noroeste) aprobó una ley en 1997 que autoriza el suicidio médicamente
asistido. Casi 300 personas han optado así por la eutanasia en este
estado, tomando dosis mortales de productos prescritos por sus médicos.