(Diario de Noticias, 12 de noviembre de 2008)
El Alto Tribunal
de Londres concedió ayer a una adolescente su derecho a "morir dignamente" y
evitar el trasplante de corazón al que un hospital quería someterla contra su
voluntad, después de decidir que la joven es "suficientemente madura" para la
decisión adoptada.
Hannah Jones, de
13 años, optó por rechazar la intervención quirúrgica y permanecer con su
familia hasta que la dolencia cardíaca que padece acabe con su vida. Sin
embargo, el centro hospitalario de Hereford promovió en febrero un proceso
judicial para intentar apartarla temporalmente de la custodia de sus padres y
lograr de esta forma proceder a la operación.
Así, la joven, que ya había sido
diagnosticada con una extraña forma de leucemia cuando tenía tan sólo cinco
años, elevó el caso a las autoridades de protección de menores desde la propia
habitación del hospital en la que se encontraba, las cuales, a su vez, lo
pasaron a los letrados del Alto Tribunal británico.
La adolescente
sufrió un profundo daño en su corazón debido al tratamiento recibido contra una
infección derivada de la leucemia y con un impacto de tal magnitud que sólo un
trasplante podría darle garantías de supervivencia. Sin embargo, la joven
rechaza la operación y su familia respeta su decisión.
"Quería ir a casa"
No obstante, los
padres recibieron una carta del hospital en la que los responsables del centro
justificaban el proceso promovido en base a los "mejores intereses" de la niña,
una alegación reprobada por los progenitores, que consideraron "escandaloso" que
la dirección "pueda presumir" de que no desean "de corazón los mejores intereses"
de su hija.
En este sentido,
la adolescente había recibido la oferta de un trasplante en julio de 2007,
cuando tenía 12 años, pero decidió rechazarla por consejo de los médicos, que le
habían explicado que podría no dar resultado o, en caso de obtenerlo,
significaría estar sometida a medicación constante.
En unas
declaraciones que publicó ayer el diario
Daily Mirror, Hannah dice que los médicos
le explicaron el problema, pero ella no quería pasar por más tratamientos. "Ya
he tenido bastante con tantos hospitales y quería ir a
casa".
Por ello,
finalmente el hospital optó por abandonar las acciones legales, si bien la joven
todavía ha visto cómo su situación sigue condicionando sus decisiones, puesto
que hasta ahora ha sido incapaz de conseguir la cobertura de un seguro para las
vacaciones en Disneylandia que le concedió la asociación benéfica Cauldwell
Children.
(Nota de
ConDignidad.org: parece claro que se trata de un caso de renuncia a tratamientos
y no de un caso de eutanasia)