(El Correo , 24 de julio de 2008)
Jacinto Bátiz
¿Qué es sufrir? ¿Quién sufre? ¿Cómo podemos aliviar ese
sufrimiento? Tal vez éstas son las preguntas que debemos contestarnos
si de verdad deseamos ayudar a quien sufre. El que sufre es el único
que sabe qué es sufrir y qué le alivia su sufrimiento.
Los profesionales que nos dedicamos a los cuidados
paliativos tenemos como misión acompañar en la experiencia del
sufrimiento a otras personas. No obstante, creo que es necesario que
quien trabaje en este campo, y sobre todo el profesional médico, tenga,
además, una mentalidad paliativista, ya que la base de los cuidados
paliativos es la visión integral del enfermo y en ocasiones lo
contemplamos muy sectorizado. Les pondré un ejemplo del tratamiento
integral en cuidados paliativos.
El dolor, para ser tratado correctamente, no se puede
analizar únicamente desde la perspectiva biológica. Este síntoma tiene
otras dimensiones: emocionales, sociales, espirituales. Por eso, cuando
lo abordamos desde los cuidados paliativos lo hacemos desde un concepto
de 'dolor total'. Hay situaciones que se palian y se disminuye la
preocupación del enfermo y de su familia con un buen manejo de la
información y una buena comunicación.
Cada día, y sobre todo en estas últimas semanas, muestro
mi perplejidad ante las discusiones sobre la eutanasia. Pero, ¿no
queremos todos que se muera bien? Entonces, ¿por qué nos entretenemos
en discutir sobre los términos que queremos dar a 'morir bien', en
crear leyes, si lo que necesitan los enfermos es que les aliviemos su
sufrimiento? Necesitan que nuestro acompañamiento sea personal e
individualizado, que les escuchemos para conocer sus deseos, que les
toquemos para que perciban nuestro acercamiento humano, que no les
prolonguemos su sufrimiento mientras nos empeñamos en emplear técnicas
diagnósticas o terapéuticas poco útiles ya para remediar su enfermedad
y que con frecuencia aumentan su sufrimiento. Necesitan que cuando sea
necesario, porque en los pocos días u horas que preceden a su muerte
sean presa de sufrimientos intolerables y que no respondan a las
intervenciones paliativas, incluidas las más enérgicas, con las que se
intente aliviarlos, recurramos a la sedación. Los que trabajamos en
cuidados paliativos sabemos que este tratamiento de sedación en la
agonía es una buena práctica médica, es decir, un tratamiento adecuado,
si está bien indicada, bien realizada y autorizada por el enfermo o, en
su defecto, por la familia.
Algunos sectores de la sociedad plantean la duda del
posible efecto de acortamiento de la vida de los enfermos que puedan
tener los cuidados paliativos. Desde mi experiencia y la de otros
muchos profesionales que nos dedicamos a cuidar a enfermos moribundos,
los cuidados paliativos no acortan ni alargan la vida; su función es la
de ayudar a humanizar el proceso de morir. Yo diría incluso que la
'ensanchan', porque administran exquisitamente el escaso tiempo que les
queda. Si acortáramos la vida intencionadamente o la alargáramos
innecesariamente estaríamos ante una mala práctica. Los médicos sabemos
que la medicina no debe acortar deliberadamente la vida de una persona,
pero tampoco prolongarla inútilmente. Cuando se ha comprobado que no se
puede curar la enfermedad, lo que debemos hacer es preservar la calidad
de vida del paciente hasta el momento de la muerte. No debemos
provocarla, pero sí limitar las medidas de soporte vital y de ese modo
dejar paso a la muerte.
Cuando alguien sufre, lo que más desea en ocasiones es
que los seres queridos estén junto a él, no sentirse solo, y que los
profesionales no les abandonemos, que les escuchemos y que estemos
disponibles cuando nos necesiten para poder aliviar sus síntomas
molestos hasta el extremo que sea necesario.
Tal vez todo el equipo de profesionales que atendemos a
estos enfermos necesitemos una formación más humanizada. La formación
técnica ya la tenemos. El acercamiento humano de la familia precisa de
nuestro apoyo técnico, pero también de nuestra comprensión en esos
momentos tan difíciles para el enfermo y su familia.
Los cuidados paliativos son una buena y eficaz
estrategia profesional. Universalizarlos sería un buen camino para dar
respuesta a esta exigencia de un colectivo muy vulnerable. Me atrevería
a sugerir algunas pautas más que podrían comenzar desde la formación en
este campo de nuestros médicos en la Universidad y continuar con la
investigación para que la asistencia sanitaria de cada día responda a
lo que necesitan nuestros enfermos.
El progresivo incremento de las enfermedades crónicas
constituye actualmente un paradigma que no se puede considerar como
mera cuestión marginal en la enseñanza de las facultades de medicina.
No es lo mismo aprender a tratar a un enfermo agudo que a uno crónico,
del mismo modo que hay diferentes prioridades asistenciales entre el
enfermo que se encuentra en cuidados intensivos y el que está en
situación de enfermedad terminal. La demanda social de medicina
paliativa es un buen ejemplo para entender la urgencia de reformas
curriculares más adaptadas a las necesidades de nuestra sociedad.
La investigación sobre cuidados paliativos y el
tratamiento del dolor está todavía en sus inicios y se debe seguir
impulsando. La calidad de vida de quienes sufren enfermedades crónicas,
degenerativas o en situación terminal, plantea ya un desafío que será
creciente en el futuro. La investigación deberá ayudar a encontrar
mejores formas de tratar la dependencia que la prolongación de la vida
conlleva.
Todos los enfermos tienen derecho a una atención de
calidad humana y científica. La profesión médica y sus instituciones
deben colaborar con los representantes de la sociedad para impulsar con
generosidad las reformas necesarias para alcanzar estos objetivos.
Nuestra sociedad necesita profesionales que sean capaces de prevenir el
enfermar, si esto no es posible, curar la enfermedad, y si no es
posible ni lo uno ni lo otro, que sean capaces de paliar acompañando el
sufrimiento total aliviándolo hasta que llegue la muerte a su debido
tiempo.
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Jacinto Bátiz es Jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios.