Se acaba de saber que algunos médicos holandeses aplicaron la eutanasia a 22 bebés que nacieron con espina bífida entre 1997 y 2004. Ninguno de esos médicos fue procesado o castigado, aunque la ley holandesa no permite teóricamente practicar la eutanasia en esa situación porque esos niños no pueden expresar su consentimiento.
Yo nací con espina bífida, y en la actualidad tengo 31 años y una vida feliz. Con estas líneas simplemente quisiera manifestar mi alegría por haber nacido en España, en el seno de una familia que no dudó un instante en luchar, y no en Holanda, donde probablemente ahora no podría estar escribiendo esta carta.
Pablo Insua García.