Los padres de Terri Schiavo y sus defensores se resignan finalmente a su muerte
(ABC, 29 de marzo de 2005) Saben que su muerte es inminente y «hacen frente a la realidad», declaró ayer el portavoz de la familia. Diez días han pasado desde que un juez de Florida ordenó que se le retirara a Terri Schiavo la sonda que la alimentaba. Los padres de una mujer que lleva quince años en coma vegetativo, Robert y Mary Schindler, saben que su muerte es inminente y «hacen frente a la realidad», declaró ayer Paul O'Donnell, un franciscano que ha oficiado estos últimos días de portavoz de una familia que ha decidido no secundar las propuestas de algunos de sus partidarios de llevar su protesta a las puertas de la Casa Blanca. El congresista Tom DeLay, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, uno de los más apasionados defensores de la causa de Terri Schiavo, optó hace tiempo por no prolongar artificialmente la vida de su padre después de un accidente, según informó ayer la CNN.Aunque tanto el gobernador de Florida, Jeb Bush, como portavoces de su hermano, el presidente George W. Bush, han dicho que ambos carecen de poderes extraordinarios que esgrimir para que se le vuelva a insertar a Terri Schiavo la sonda que la ha alimentado durante los últimos quince años tras sufrir un paro cardiaco que le provocó daños catastróficos en el cerebro, y a pesar de que los propios padres de la mujer de 41 años pidieron a sus seguidores que volvieran a sus casas, algunos mantuvieron la vigilia ante el hospicio del condado de Pinellas, en Florida, donde se apaga su vida, y otros optaron por llevar sus demandas a Washington. Siguen pendientes dos apelaciones del gobernador Bush y del Estado de Florida ante el segunda corte de apelaciones del distrito, que ya ha rechazado en el pasado otras iniciativas legales semejantes. Los médicos creen que Terri Schiavo moriría entre una y dos semanas después de que se le dejara de proporcionar alimento y líquidos.
«Todo el mundo está dispuesto a escribir el epitafio de esta mujer, excepto una. Y ella es la propia Terri Schiavo», declaró el monje O'Donnell. Dos sacerdotes católicos administraron el domingo una comunión doblemente simbólica a Terri Schiavo. El padre Thaddeus Malanowski dijo a la agencia Efe que su colega Joseph Braun dio la extremaunción a Schiavo, mientras él sostenía la mano derecha de la mujer a quien no se le pudo suministrar la hostia porque su lengua estaba seca y en su lugar se le puso una gota de vino.
Extremaunción
Al parecer, según Braun, Malanowski la ungió con aceite, la bendijo y la absolvió de sus pecados. En la ceremonia estuvieron presentes algunos de sus familiares, pero no su marido, Michael Schiavo, a quien al final han dado la razón los tribunales para que le fuera desconectada la sonda que la mantenía con vida.
«No es lo mismo. Se trata de circunstancias diferentes no comparables». Así se expresaron portavoces de Tom DeLay, el congresista por Texas, también conocido como «el martillo» y «el exterminador» (se dedicaba a desratizar y desinsectar locales antes de entrar en la política), cuando se le preguntó por su decisión de no mantener a toda costa con vida a su padre, tras sufrir un accidente que le dejó sin capacidad de recuperación ni de decidir por sí mismo.
Durísimas críticas
DeLay no sólo criticó acerbamente a Michael Schiavo, sino que fue el principal impulsor de la ley especial aprobada la noche del Domingo de Ramos para que los padres de Terri Schiavo extrajeran el caso de la jurisdicción de Florida y apelaran la retirada de la sonda ante un juez federal, aunque finalmente ninguna corte federal ni el Supremo escucharon sus demandas.
